EDUCAR ES NUTRIR

19.02.2011 00:22

 

Por Lic. Dessire Allinson Alcedo Sanz

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Este año se conmemora doscientos años del natalicio de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), personaje emblemático de la educación en Sudamérica.

 

Hombre ilustrado, que se consagró en 1845, con su obra ilustrada “Facundo o Civilización y Barbarie”, donde se analiza los conflictos que se abrieron en la Argentina inmediatamente después de la Independencia declarada en 1816, a partir de la oposición entre civilización y barbarie. En dicha obra se describe la vida de Juan Facundo Quiroga, un militar y político gaucho del Partido Federal, que se desempeñó como gobernador y caudillo de la provincia de Rioja durante las guerras civiles argentinas, en las décadas de 1820 y 1830. De manera sociológica usa dicho el personaje del caudillo argentino Juan Facundo Quiroga, para denunciar al dictador Juan Manuel Rosas, “el gaucho malo” lo llamó, quien al leer el libro exclamó: “Es los mejor que se ha escrito contra mí”.

 

Tuvo una vida política intensa: Senador (1856), Gobernador de San Juan (1862), Ministro Plenipotenciario (1865-1868) y Presidente de la República (1868-1874).

 

Por Facundo se hizo célebre, pero por su obra educativa hasta hoy toda Argentina lo alaba. La revista Newsweek (2010), hizo una encuesta en Argentina para seleccionar a los personajes más emblemáticos del bicentenario, dos sobresalieron: Sarmiento y Perón, el primero por su obra educativa, el segundo por su promoción del trabajador, sin el primero no se explica al obrero calificado.

 

Su formación educativa fue una hazaña: a los cinco años lee perfectamente, fue autodidacta, a los 14 años, aplicando el método lancasteriano, enseña a leer  a los adultos. En 1839, fundó un colegio asumiendo su dirección, cree en la igualdad del hombre y la mujer, admite a las primeras jóvenes a educarse. Exiliado en Chile es nombrado por el Presidente Manuel Montt, Director de la Primera Escuela Normal de Preceptores de América (1842). Publica el Método de lectura gradual para combatir el analfabetismo.

 

Poco tiempo después es nombrado catedrático de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Chile. Es enviado por el gobierno de Chile a estudiar los mejores métodos de enseñanza en EE.UU., Europa y África (1845). Regresa a Argentina, siendo nombrado Jefe del Departamento de Escuelas, aplicando drásticos cambios de métodos, contenidos y bibliografías. En el horizonte mundial avizora que el destino de Sudamérica está en la educación y su integración al mundo sin temor. Promueve la escuela y la inmigración, que por la ubicación de Buenos Aires sería mayoritariamente europea.

 

Como gobernador federal de la provincia de San Juan, decreta la obligatoriedad de la educación primaria (1863), siendo precursor del Estado Social, que posteriormente se forjará en Alemania con Bismarck.

 

Como presidente en seis años fundó más de 800 escuelas, siendo las bases para que a inicios del siglo XX, Argentina tenga niveles educativos superiores a algunos países europeos, ventaja que incremento el flujo migratorio. Más aún, como pedagogo consideró que la educación se enriquecía si esta podía transformarse en laica y dejando de lado la formación confesional, superando la superstición y afirmando la ciencia.

 

Sarmiento escribió la obra literaria ““Facundo”, fue Presidente de su país, pero dejó un legado que hizo que Argentina fuese admirada por su nivel educativo en el mundo. La herencia bicentenaria de Sarmiento se resume en su máxima: “Educar es nutrir”.